Hay muchas razones por las que no me gustan los hackers, pero podríamos resumirlas en siete razones:
- Porque el arte de los hacker consiste en violar los derechos y los legítimos intereses de otras personas. Atentan contra la propiedad privada y el derecho a la vida privada.
- Porque muchas veces se justifica simplemente diciendo que lo que hacen es divertido… Y esa forma de funcionar: hago algo, aunque haga daño a los demás, porque me divierte, es la forma de funcionar de los niños de papa, memos y consentidos… En una palabra, insoportables.
- Porque otras veces se justifican en nombre dela justicia: las víctimas son unos criminales… Y ellos unos jueces-fiscales-verdugos inapelables. Y no hay nada tan terrible como un justiciero enmascarado. Es preferible cualquier juez o cualquier tribunal, por inicuo que sea, porque ante un juez ordinario siempre te puedes defender, pero ante un justiciero enmascarado no tienes ni derecho de defensa.
- Porque la mecánica interna del oficio de Hacker es muy previsible: como generalmente acaban trabajando en empresas de seguridad, cuanto más actúan más puestos de trabajo crean para ellos mismos. Uno intuye que es como las empresas de antivirus: cuanto más virus hay, más antivirus hay que comprar. Un negocio completo y autogenerado.
- Pero igual que en las granjas de virus uno se imagina fácilmente quien está detrás, con los hackers, el problema es que es muy difícil discernir quien está detrás, aunque en muchos casos el tufillo a servicio secreto de la competencia es muy evidente (o eso parece).
- La oscuridad de muchos movimientos hackers y quien los está usando en su propio provecho, es paralelo a historia tan llenas de tinieblas como la de WikiLeaks o Anonymous.
- Frente a hackers y grupos de hacker lo único que podemos desear es que desaparezcan lo más rápidamente posible, porque si no logramos controlar a los poderes públicos y legales, es para echarse a temblar con los poderes oscuros y que se saltan la legalidad.





